Pérez Salazar: ambiciones desmedidas y negocios familiares.
Aunque usted no lo crea dentro de la puja por llegar a Casa Puebla hay otro contendiente que de manera paulatina va tejiendo su nimia estrategia, este “aspirante” es el Secretario de Finanzas Gerardo Pérez Salazar.
El funcionario que también utiliza toda la fuerza de la Secretaría para hacer negocios familiares con cifras pagadas en dólares nos demuestra que tiene su corazoncito.
Y es que hay alguien quien le dice al oído: “…Si Rafa pudo llegar a la antesala, ¿tu porqué no?..”
Lo cierto es que Pérez Salazar alias “El Camarón” utiliza la estructura de la SFA y a sus 18 delegados y recaudadores de rentas como agentes políticos.
Pero por encima de todos ellos ubica como al “gran orquestador”, al “cerebro político” del edificio de la colonia Azcárate.
Nada más y nada menos que al inefable Erick Ziehl Loera, el otrora operador regional de Rafael Moreno Valle.
Ziehl es una especie de aquel esclavo romano que iba junto al Emperador, solo que este hace una función inversa y le dice todas las mañanas: “…Gerardo eres grande, eres inmortal, puedes ser el próximo gobernador, es lo menos que mereces…”
Y aquel como “zombie” obedece y le cree todo a su gurú político.
Es Erick el operador político encargado de coordinador a esos 18 delegados y recaudadores de rentas para que comiencen a tejer una red en favor de la probable candidatura de su jefe rumbo a Casa Aguayo.
La camaleónica capacidad de Pérez Salazar para mimetizarse con el ambiente político, vaya hasta con los muros y las escaleras del edificio de Finanzas es otro de los consejos del Consiglieri.
Pues bien queda constancia de que Erick Zhiel efectivamente opera, o mejor dicho aún, “administra” las ambiciones políticas del Secretario de Finanzas.
El “Proyecto Camarón” como CÚPULA señala estas ambiciones contempla lanzar al Secretario como el próximo candidato a la diputación federal por el distrito de Atlixco y con esto obtener el requisitado cargo de elección popular.
En caso de que esta maniobra prosperara se contempla dejar a David Billetiza, perdón Villaisa alias “El Cuñao” como el relevo obligado.
En fin para Erick Zhiel y su patrón “El Camarón para pelar”, parece ya todo estar debidamente diseñado en la ruta a Casa Puebla.
Pero dichoso y afortunado Pérez Salazar no solo mira al futuro con optimismo sino que además junto con su familia viven también un presente lleno de prosperas oportunidades.
LA COMPRA EN DÓLARES DE LA EXHACIENDA DE SAN ANTONIO VIRREYES.
La ex Hacienda de San Antonio Virreyes, en la zona de Oriental, es una extraordinaria propiedad que comprende el casco del inmueble colonial y una impresionante extensión de tierras que la hace una de las más grandes de su tipo en la entidad.
Una ex hacienda magnífica solo comparable a la San Martín Rinconada en la zona de Esperanza, misma que pertenece a uno de los más polémicos aspirantes a la gubernatura. Ya sabe usted, el mismo salió en la portada de la revista Intolerancia mordiendo un hueso de mole de Caderas.
Pues bien este fastuoso predio en Oriental, era propiedad hasta hace poco de la familia Pérez Rivero.
Si, la familia del mismísimo Secretario de Finanzas.
En este contexto nada se ha dicho que hace poco la citada Secretaría compró la ex hacienda en una cuantiosa, generosa y sobrevaluada cantidad de dólares.
Así es apreciado lector, aquí nada tuvieron que ver los pesos mexicanos.
Esta transacción se hizo en dólares.
Y en un sobreprecio tan espléndido que sólo se puede comprender cuando un funcionario del gobierno del estado le compra una soberbia propiedad a su propia familia.
El inmueble fue adquirido como parte integral de la “reserva territorial” de aquel mítico proyecto llamado “La Célula”.
Esto debe verse como una importante contribución a los proyectos financieros de Puebla. Con esta adquisición la quimérica “Célula” adquirió una extraordinaria extensión de terreno en calidad de “reserva”.
Y además la familia Pérez Rivero recibió una suma en dólares suficientemente considerable para pasar hasta su próxima generación sin ningún tipo de preocupación.
¿Tráfico de Influencias?
¿Conflicto de intereses?
¡Nombre! para nada.
¿Algún ilícito contemplado en la Ley de Responsabilidades de Servidores Públicos del Estado?
¿O en el Código de Defensa Social?
¡Carajo! En absoluto.
Aquí se hizo una transacción tan transparente como el agua.
Enhorabuena y muchas adquisiciones como esta.
¡Salud Gerardo!.
SOLO CON LA INFLUENCIA DE UNA FUERZA SUPRAPRESIDENCIAL.
Sobre el tema de que “gobernador no pone gobernador” un amable y bien documentado lector nos refiere que en el México institucional sólo un mandatario poblano ha podido, hasta el momento, imponer a su sucesor.
Subrayamos: hasta el momento.
Y lo logró en medio de un cruento y áspero enfrentamiento con un presidente de la Republica.
Por supuesto eran otros tiempos. Y sobre todo eran otros los protagonistas y los personajes.
Pero la referencia histórica es válida para ilustrar hasta que grado cobró validez aquella máxima de que “gobernador no pone gobernador”. Una sentencia que por momentos ha sido elevada al rango de “regla”, misma que ya vemos tiene su “excepción”.
En el año de 1957 el gobernador Rafael Ávila Camacho se había empecinado en dejar como su sucesor a Fausto Manuel Ortega.
Estas intenciones chocaban drásticamente con el expreso deseo del presidente de la República Adolfo Ruíz Cortines quien quería que el sucesor poblano fuera alguno de los hermanos Merino Fernández, ya fuera Aarón o Jesús.
El general Rafael Ávila Camacho manifestó personalmente su propósito al mandatario de la nación quien le respondió que la decisión ya estaba tomada en otro sentido.
Pero don Rafael era Don Rafael y ahí inició un brutal enfrentamiento entre un presidente de la República y un gobernador poblano.
Cuando todo apuntaba a que de un manotazo en Los Pinos se impondría la voluntad del gran tlatoani, el general Lázaro Cárdenas del Río tuvo que salir a intervenir.
Claro la figura era enorme. Se trataba en realidad de una influencia suprapresidencial.
Y don Rafael pudo imponer a su “delfín” Fausto M. Ortega.
Por supuesto Ruíz Cortines no dejó que esto quedará como una derrota política. Maquiavélico y astuto comenzó a tejer la ruptura entre Ávila Camacho y Ortega quienes al poco tiempo rompieron relaciones y de haber sido uno tutor y el otro protegido terminaron como dos enemigos irreconciliables.
Años más tarde Aarón Merino Fernández llegaría a ser gobernador del estado.
Esta es una breve remembranza del único gobernador poblano que pudo dejar a su sucesor. Desde entonces ningún otro lo ha logrado.
Hasta el momento.
Hasta el momento.
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