El berrinche de Miss Clairol
No es por presumir, pero este espacio fue leído en plena sesión del gabinete de Seguridad del gobierno marinista.
Y Dios santo, la que se armó.
Muchachoooooooos, ya nos dijeron que les encantó la foto del general Mario Ayón Rodríguez —¡Señor, sí, señor!— con su escandaloso tinte borgoña que publicamos hace 15 días.
Tanto, que empezaron a rolar la síntesis informativa que contenía esta malquerida columna para que todos los encargados de la Seguridad Pública se rieran un poquitito del general Mario Ayón.
¡Señor, sí, señor!
Es más, supimos que el pícaro de Joe Hernández Corona no se aguantó la risa y soltó una tremenda carcajada en la cara —bien adornada por su colorida cabellera sedosa y manejable— del general.
¡Señor, sí, señor!
Ésta es la historia:
Eran las 8 y cuarto de la mañana cuando todos los miembros que asisten a la reunión de Seguridad estaban sentados en la sala de juntas de la Secretaría de Gobernación.
Mario Montero pidió la síntesis y la entregaron a Armando Toxqui, quien disimuladamente sonrió y le pasó la columna a Jesús Morales Jr., éste contuvo la risa y se la extendió a Hernández Corona.
Sentado en posición firme estaba el general Mario Ayón —¡Señor, sí, señor!— observando la escena, mientras los tonos se le subían al rostro, no al cabello.
Su desesperación por saber cuál era el motivo de la risa de sus compañeros orilló al secretario a salir abruptamente de la reunión.
Ya sabrán, la silla en el suelo, el azote de la puerta.
Todo un berrinche al estilo de nuestro colorido funcionario.
No pasaron ni cuatro segundos cuando todos los asistentes rompieron en carcajadas.
Montero no fue la excepción, según nos cuentan.
Y de pronto, Joe Hernández inmortalizó al general —¡Señor, sí señor!— al lanzar la pregunta del millón:
—¿Y el Miss Clairol? ¿A dónde fue?
No hubo respuestas, sólo carcajadas.
Jajaja. Estos muchachos son re simpáticos, ¿Verdá?
Por cierto ¿Es cierto que el general ahora es rubio?
Jajaja.
El amarillo que nubló un 5 de Mayo. Ya que andamos tan criticones con eso de la imagen pública, no están ustedes para saberlo ni nosotros para contarlo, pero hasta a Mundito se le quitó lo daltónico cuando vio las garritas que usó nuestra querida Blanquita Alcalá para recibir a Felipe Calderón.
Les juro, Mundo es daltónico y notó que el amarillito del saco de la alcaldesa era un poquito escandaloso.
Según Mundito —que sigue espantado por la imagen de la presidenta— él se encontraba en la línea de seguridad del Estado Mayor Presidencial, digamos que a unos 300 metros del presidium y desde ahí notó el refulgente saquito de Alcalá.
¡Un destello!
¡Es el sol!
¡Es un rayo!
¡Es una lámpara!
¡¡¡Noooooooooooooooooo!!!
¡Es Blanquita!
Con su maldito y lastimoso saco amarillo.
Ay Dios santo, créalo alcaldesa, derritió más de 100 retinas de un solo golpe.
Nunca una mujer había brillado tanto en el 5 de Mayo.
—Al menos nosotros aplaudimos su valor y no la acusamos de portar el amarillo pederrista frente a Felipe Calderón—.
Por cierto, nos gustó el modelito para la Marcha del Orgullo Gay
¿Ya se animó?
Le iría de maravilla.

> Columnas anteriores
|