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Freaks

Un clásico de lo grotesco
Zeus Munive

zeusmunive@yahoo.com.mx

 


 

 

 

Una pura y dos con sal

 


¿A quién se refería la presidenta municipal Blanca Alcalá Ruiz cuando dijo que la dejen trabajar?


La entrevista que le concedió ayer a Arturo Luna Silva en su espacio radiofónico no tiene pierde ya que el mensaje o golpe en la mesa que dio la alcaldesa es para recapacitar en ello.


Literalmente dijo: “No me retrasan a mí, no retrasan a Blanca Alcalá, retrasan a la sociedad.”


Es la primera vez que se escucha decir algo tan duro a la presidenta, quien ha tratado en todo momento de ser cuidadosa con los grupos internos del PRI para evitar conflictos.


Creo que es de festejarse este manotazo, pues siendo objetivos, hay algunos priistas que se han interesado en frenar el trabajo de la alcaldesa.


Desde que ganó la presidencia municipal, Blanca Alcalá se colocó como un activo a la gubernatura.


Ella, desde un principio, negó que quiera entrar a la batalla por la sucesión, aunque las encuestas la ponen en la puja.


Ella, de forma discreta dice: “A mí mejor bórrenme” y la razón es porque no quiere entrar a una guerra tonta de guaruras y periodicazos (en este momento los guaruras de los precandidatos ya somos los periodistas, lamentablemente).


Desde su triunfo, Alcalá fue bien vista por la lideresa Beatriz Paredes e incluso a ella la presumió en una reunión en México como una de las heroínas de la película al mantener al PRI en Puebla.


Pero el hecho de que salga nombrada, que tenga sus adeptos, que haya ciudadanos que no la vean mal como aspirante, que pueda surgir como un tercero en discordia, lamentablemente le afecta, pues algunos de los aspirantes a la gubernatura la ven como enemiga y utilizan a su estructura para armarle la guerra de baja intensidad.


Uno de ellos es el delfín del gobernador, quien desde que ocupó la secretaría de Gobernación buscó minar las aspiraciones de Jorge Estefan Chidiac al mandarle un operativo en el distrito de Izúcar de Matamoros. Lo mismo hizo con Alberto Amador Leal en Huauchinango.


También operó contra Mario Montero cuando éste buscaba ser senador (y es que hubo fuego amigo, aunque lo niegue el funcionario).


Ahora que aparece en la escena la presidenta municipal, la situación se vuelve en contra de ella y a través de sus alfiles en la Comuna comienza una guerra de bajo perfil que sirve para frenarla.


El problema —y en eso tiene razón la alcaldesa— es que esta guerra es un boomerang, porque es como escupir para arriba.


El dar el manotazo en la mesa es un acto justo y plausible, porque la verdad es que ella es víctima de la imagen que ha construido o de la percepción ciudadana respecto a su persona.


¿Será acaso la mejor candidata priista para la gubernatura?


¿Entrará a la contienda si es que su partido se lo exige?


¿Estará dispuesta a jugarse la rifa del tigre?


Hasta donde se sabe, por sus propias palabras, es que no. Que ella no se subirá al ring de la contienda.


Dice que no estará en el handicap.


Y a lo mejor por eso también exige que se dejen de tonterías y de golpes bajos, porque su meta es sacar, a como dé lugar, a Puebla adelante.


La verdad es que vamos conociendo a la presidenta poco a poco, tiene sus yerros porque sí los tiene, pero este reciente mensaje con manotazo en la mesa sin duda es un acierto.


¿Los destinatarios entenderán?


Eso lo veremos en los próximos días.

 

 

Una memoria por el 68


Un grupo de izquierdosos poblanos —cuates de los Freaks— se comunicaron a este espacio para anunciar que el próximo jueves irán a la Cámara de Diputados federal para exigir una Ley de la memoria histórica que consiste en que el Gobierno repare los daños ocasionados por los crímenes cometidos desde el Estado como fue el tan llevado y traído 2 de octubre del 68.


Aunque no sólo ese crimen, sino a las víctimas de la guerrilla. O en el caso de Puebla de las muertes por el 73 —ocasionadas por la derecha en complicidad con el PRI— entre otros tantos.


La propuesta no es mala.


Será apoyada por la bancada perredista y es como parte de una serie de acciones para rememorar los 40 años de la matanza en Tlatelolco, tema que ahora es usado sólo para hacer vírgenes y mártires.

 

 

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