Doger Contra López Zavala
En la segunda parte de la entrevista que un servidor le hizo a Enrique Doger Guerrero, y que hoy aparece en las páginas del periódico El Columnista, algo parece quedar claro: que Javier López Zavala ocupa un buen tiempo de sus pensamientos.
Vea el lector estos fragmentos en los que Doger se refiere al secretario de Desarrollo Social de diversas formas y lo alude, a veces directamente, de las maneras más curiosas: “Está muy ocupado bordando camisas y haciendo repartos de despensas y de útiles en la Sedeso. (…) Hasta hoy no he dicho que quiero, a diferencia de otros que ya dijeron sí. Incluido el de las camisitas bordadas. (…) Si se quiere imponer un candidato el PRI va a perder. Mi lema va a ser ‘Puebla para los poblanos’. (…) Puebla merece que lo gobierne alguien que haya nacido en Puebla. (…) Yo sé que Humberto Aguilar no es de Puebla. Ni Francisco Fraile ni Blanca Alcalá, ni Valentín Meneses. Y ya no digamos el de las camisitas bordadas. (…) Cuando deja su pose de favorito del poder es una persona que creo que tiene mucho valor. Creo que es un operador capaz, pero tiene un grave problema: no nació en Puebla.”
En esta segunda y última parte, Doger habla también del periódico Cambio, de sus críticos y de las amenazas que ha recibido.
No tiene pierde.
Por cierto: hay que decir que esta serie de entrevistas con los aspirantes más visibles y más serios a Casa Puebla aparecerá en El Columnista los lunes y los martes de las siguientes siete semanas.
Se trata de hacer un primer cierre de quienes buscan, cada uno a su manera, terminar despachando en las dos casas: Casa Puebla y Casa Aguayo.
Originalmente pensamos iniciar la serie en orden alfabético.
Luego alguien propuso que fuera por el criterio de la edad.
Finalmente nos decidimos por el azar, porque, como diría Borges: el azar es generoso.
El “Obscuro” Seudónimo del Deseo. El jueves 8 de mayo, a través de e-consulta, un ex alumno de la Facultad de Filosofía y Letras de la UAP, Jorge Renato López Canseco, hizo pública una “Carta abierta a Enrique Agüera” en la que dice, entre otras cosas, lo siguiente: “Nadie en su sano juicio, Mtro. Agüera, puede permitir que en el universo de las ideas que es la Universidad, la inconformidad de un sector de académicos secundada por sus alumnos y amigos externos acerca del manejo de una revista institucional (Crítica), se resuelva bajo presión mandataria del insulto, la vulgaridad, la mentira despiadada y el anonimato extraño cobijado por un periódico cuyo director parece estar particularmente interesado en desestabilizar no a Crítica, sino a su propio rectorado y a la imagen pública de la BUAP, con sus comentarios personales emanados de la ‘Quintacolumna’ (en formato electrónico) y que en su diario de marras del 6 de mayo, en ‘Guerra a Sonetos’ extrañamente hace publicar de forma por demás ajena a la ética profesional que debiera tener un periodista, diatribas contra los directivos de Crítica que rayan en lo grotesco y delincuencial, bajo el manto de un anonimato solapado por el propio diario… ¿A qué intereses obscuros y anti- universitarios sirve el señor Mario Alberto Mejía para estar detrás de la ingenua muchachada ávida de reflectores prestados por tan ruin y mercenaria pluma? Por qué este señor y sus poetas le cuestionan a usted, señor rector, ‘insulas de excepción’ (sic) dentro de la BUAP”.
Hasta aquí la “carta abierta”.
Cuando la terminé de leer busqué a varios amigos universitarios ligados a la Facultad de Filosofía y Letras y les pregunté acerca de Jorge Renato López Canseco.
Nadie me supo decir ni una palabra.
O sí: me dijeron que seguramente era un seudónimo.
Reacio a aceptar esa versión, busqué su nombre en Google y no apareció una sola referencia.
Escribí en el buscador: “Jorge Renato López Canseco” + BUAP.
Nada.
Insistí: “Jorge Renato López Canseco” + BUAP + Facultad de Filosofía y Letras.
Nada.
Ni una sola mención.
Ni una sola referencia.
Volví a preguntar por él entre varios ex alumnos.
“No lo conocemos”, fue la respuesta.
Imaginará el lector que escribirle a un fantasma es un asunto realmente difícil.
Y es que no hay nada mejor en la vida que debatir con personas reales.
No obstante, y con mi firma de por medio, le confieso a “Jorge Renato López Canseco” que me dio un ataque de risa su comentario acerca de mi extraño y tenebroso afán, doblado de mis “intereses obscuros y anti- universitarios”, por desestabilizar a la revista Crítica, al rectorado de Enrique Agüera y a la imagen pública de la BUAP.
Se necesita ser muy “obscuro” –qué curioso arcaísmo. No lo leía desde Torres Bodet- o muy servil o muy cerrado para imaginar que desde las páginas culturales de un periódico como El Columnista se está orquestando una campaña maligna en contra de la UAP y sus autoridades.
El resto de su carta lo retrata tan bien, y exhibe tan elocuentemente sus miserias intelectuales, que no tiene caso abundar más.
Lo que sí sería deseable es que se atreva a escribir la siguiente “carta abierta” con su propio nombre.
Palou, la Diferencia. El texto con el que Pedro Ángel Palou cerró la discusión sobre Crítica revela que en Puebla aún hay esperanza y no estamos tan jodidos como podría parecer al leer escritos tan “obscuros” como el del Señor del Seudónimo.
(Creo adivinar quién es. Y es que, ya se sabe, “por sus comas lo conoceréis”).
Regreso a Pedro Ángel.
Su escritura vital y lúdica es prueba notable de que Pedro Ángel no ha perdido el sentido del humor.
La parte en la que habla de las vanguardias es un río rápido por el que pasan imágenes memorables.
Después de leerlo me queda claro que no tengo nada que agregar al debate.
Pedro Ángel lo dijo todo puntualmente.
Ojalá que su regreso a Puebla esté próximo como parece ser.
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