Los Delegados que Serán Candidatos
Los candidatos del PRI a diputados federales para la elección del año próximo están empezando a ser sembrados.
Un caso: el de Fernando Morales Martínez, quien por Enrique Núñez y su columna Contracara nos enteramos que fue designado delegado de la Sedeso poblana en Ciudad Serdán, distrito federal por el que será, por supuesto, candidato.
Otro caso es el de Juan Pablo Jiménez Concha, quien ya es delegado del DIF en Cholula.
La idea es repetir la estrategia triunfadora que el PRI utilizó en 1997, cuando el gobernador era Manuel Bartlett y el presidente del partidazo era Mario Marín Torres.
En ese tiempo, y con varios meses de anticipación, los que iban a ser fueron sembrados a través de delegaciones o comisiones partidistas.
Hoy la historia se repite.
O se busca repetir.
No lo olvide el lector: detrás de cada nuevo delegado hay un candidato en potencia.
Sobre los Doce Años de la Quinta. Cuando La Quinta Columna apareció por primera vez (el 28 de mayo de 1996), Manuel Bartlett Díaz era gobernador del estado.
Eran los tiempos de las columnas periodísticas de enormes párrafos.
(Para leerlas había que tener dos cosas: mucho tiempo y una lupa).
Un día de abril de ese año, Rodolfo Ruiz me dijo que armara el proyecto para una columna colectiva.
Lo primero que había que buscar era el estilo.
Lo segundo, el nombre.
Lo tercero, el fin.
Busqué entonces a Toño Hernández y Genis, abogado de las causas difíciles y desesperadas.
El diálogo fue más o menos así y ocurrió en el ya desaparecido Mac’s, frente al kiosco de doña Mago.
-¿Por dónde crees que se podría ir esa columna?
-Escribe como a los políticos nos gustaría que escribieran de nosotros.
Seguí su consejo.
Para el proyecto de la columna redacté varias líneas relacionadas con los políticos y la política: historias de políticos salpicadas con anécdotas y frases reveladoras y a veces chuscas.
Luego vino el nombre de la columna.
Y fue Germán Sierra el que lo puso sin querer: La Quinta Columna.
(Ya se sabe: Germán le había declarado al periodista Javier López Díaz que en su derrota ante Gabriel Hinojosa habían influido varios políticos poblanos interesados en que perdiera par eliminarlo de la sucesión de Bartlett. Textualmente se refirió a una “Quinta Columna” que hubo al interior del PRI para sabotearlo).
El nombre, por supuesto, tiene varias acepciones y está ligado, por ejemplo, a la célebre quinta columna incrustada en el contexto de la Guerra Civil española y que motivó a Ernest Hemingway a escribir una obra de teatro con ese nombre, misma que describe los encontrados sentimientos de un combatiente estadunidense que colabora con los servicios de contraespionaje de la República.
Así, pues, ya teníamos el nombre y el fin.
Nos faltaba una cosa: el estilo.
De entrada tenía claro que los largos y pesados párrafos de las columnas de la época –interesantes, pero a veces farragosas- tenían que evitarse.
Fue entonces cuando opté –más por mi vocación poética que por economía de lenguaje- por las líneas breves coronadas por un punto y aparte.
Fue así como le mostré el ejercicio a Rodolfo Ruiz, quien terminó aprobándolo.
Y fue cuando el 28 de mayo, día de Saint Germain –feliz coincidencia por la referencia a Germán Sierra-, nació la columna que el lector tiene ante sí.
Por supuesto, no escasearon las críticas a la entonces extraña idea de evitar los párrafos largos y optar por las líneas cortas que remitían al verso libre.
No obstante, La Quinta Columna impuso su concepto y hoy queda claro que su influencia ha permeado en la prensa local, una vez que ya es rara la columna que se escribe al viejo estilo del párrafo extenso.
Sí: línea breve y punto y aparte.
Ya con eso me conformo.
Eutiquio a Sampedro / (lo Quiso Madrear). El poeta Julio Eutiquio Sarabia, subdirector de la revista Crítica de la Universidad Autónoma de Puebla, muy valiente y en estado de ebriedad agredió de manera verbal y física al cuentista y periodista Juan Gerardo Sampedro la noche del jueves 22, cuando éste salía del Museo Arrieta.
El bachiller Sarabia –como lo bautizó Sampedro- lo acusó, con pastosa voz, de haber firmado algunos artículos en su contra amparado en un seudónimo.
Sarabia se refiere a los que publicó Joaquín Herrera en El Columnista con motivo de la discusión en torno a la revista Crítica.
El bachiller, pues, acusó a Sampedro de ser él quien había realizado los escritos y le dijo que a él lo acaba de ratificar el rector Enrique Agüera como subdirector de Crítica, y que quienes lo habían atacado morderían el polvo.
Lo curioso es que al decir de algunos escritores poblanos ha sido el propio Julio Eutiquio quien a lo largo de su vida ha firmado muchos artículos precisamente recurriendo a los seudónimos.
Así, pues, lo que se pensaba que había tomado su nivel vuelve a ser noticia de escándalo.
Para variar, Sarabia siguió su camino trastabillando y agrediendo a quien se le pusiera enfrente.
Incluso lanzó objetos contra los autos que por ahí transitaban.
El subdirector de Crítica, en completo estado de ebriedad, casi fue levantado por una patrulla del ayuntamiento.
Por cierto: mientras acusaba a Sampedro de recurrir a un seudónimo, gritaba que una vez ratificado en el cargo hará de la revista Crítica lo que le venga en gana.
Por supuesto: no podrá probar nunca que Sampedro sea Joaquín Herrera.
Lo que sí se puede probar –me dicen algunos informados- es que él no se llama Julio. Está claro que la crisis de Crítica no ha terminado.
Y éste es un penoso ejemplo.
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